es la utilización deportiva de los automóviles. En las carreras, los coches recorren un circuito
El automóvil puede ser descripto como un vehículo motorizado que recibe su nombre a partir de la capacidad de automovimiento, es decir, que no necesita de la fuerza humana o de algún animal para trasladarse de un lugar a otro. Hoy en día, el automóvil es sin dudas el medio de transporte más común y popular, pudiéndose encontrar diferentes modelos de automóviles, tamaños, colores, formas y materiales.Como ha sucedido con gran parte de los inventos tecnológicos, si bien existieron intentos primitivos de formar máquinas similares al automóvil desde hace mucho tiempo, no sería hasta fines del siglo XIX y principios del XX que empezarían a desarrollarse los automóviles tal como los conocemos hoy en día. De todos modos, estos también eran bastante diferentes a los actuales, con ruedas mucho más grandes y finas, asientos más reducidos o elegantes, techos de tela y manubrios también diferentes. La producción de autos se vio altamente incentivada por los nuevos métodos de fabricación que se desarrollaron en la primera mitad del siglo XX, métodos como el fordista que permitían elaborar más autos y de manera más rápida y que hoy en día siguen vigentes.
El automóvil es una máquina que consta normalmente de cuatro ruedas, un interior diseñado para los viajantes, puertas, ventanas, un capó o tapa principal, baúl o espacio donde colocar objetos, etc., por lo cual se vuelve en un elemento de cierta complejidad.
El automóvil funciona a partir del uso de energías, en la mayoría de los casos diferentes combustibles como gas o gasolina. Esta energía es colocada dentro del auto y a través de un complejo sistema de motores, caños y circuitos se transforma en el elemento necesario para que el automóvil se pueda desplazar de lugar. El proceso mecánico mediante el cual se maneja un auto es muchas veces visto como complejo por constar de varias partes, pero la costumbre y su uso permanente lo transforma en un mecanismo de fácil acceso. Hoy en día, debido a la combustión y contaminación que generan muchos autos con su combustible, la industria automotriz busca desarrollar automóviles que funcionen con energías menos contaminantes y peligrosas como la energía solar. permanente o urbano, una cantidad fija de veces, o se desplazan de un sitio hacia otro en el menor tiempo posible. Otras veces se recorre un circuito la mayor cantidad de veces posible en un tiempo determinado, en particular en carreras de resistencia. El motociclismo es un deporte idéntico al automovilismo, salvo que se utilizan motocicletas en lugar de automóviles.
El automovilismo es uno de los espectáculos más populares del mundo y algunas competiciones, como por ejemplo la Fórmula 1, cuentan con más seguidores que muchos otros deportes. Asimismo es el que mueve más dinero, involucrando a un gran número de empresas, fabricantes, deportistas, ingenieros y patrocinantes. Los ingenieros desarrollan las últimas tecnologías en motores, aerodinámica, suspensión y neumáticos para lograr el máximo rendimiento; estos avances han beneficiado a la industria automotriz, con los neumáticos radiales y el turbocompresor, así como otros adelantos.
Cada categoría tiene su reglamento que limita las modificaciones permitidas para los motores, el chasis, la suspensión, los neumáticos, el combustible y la telemetría.
En primer lugar, creo conveniente trazar a grandes rasgos las características más importantes de la evolución del mercado automovilístico y su consumo en España.
Breve introducción histórica
La producción de automóviles ha estado considerada tradicionalmente dentro de la industria de bienes de inversión, y su consumo hasta los años 60 estaba relegado al ámbito del transporte o al consumo ostentoso de las capas más adineradas de la sociedad española. Sin embargo, en los años 60 y 70 el extraordinario crecimiento que este sector experimenta(1)coincide con el desarrollo de lo que se ha venido en llamar la moderna sociedad de consumo de masas(2), donde el automóvil puede pasar a considerarse como un bien de consumo duradero.
En esta fase de construcción del nuevo modelo de consumo de masas, en el que el consumidor todavía se define más por su pertenencia que su diferencia(3), la publicidad del automóvil va a estar más centrada en la marca como característica fundamental a consumir, si bien aparejada a un cierto carácter simbólico que distingue las diversas marcas de acuerdo con una imagen peculiar(imagen 1).
Con posterioridad, ya dentro de los años 80, el mercado automovilístico (duramente afectado por la crisis del 73) comienza a utilizar el modelo, dentro de la marca, como elemento de segmentación y diferenciación, en un contexto productivo en el que la norma de consumo de masas iba a ser sustituida por una producción especializada para segmentos sociales concretos(4).
Segmentación y diferenciación
Una de las características que a mi entender muestran más claramente el sistema de producción de automóviles en la actualidad es la proliferación de modelos diversos dentro de cada marca que difieren (en ocasiones ostensiblemente) en precio, prestaciones y condiciones particulares, aunque dentro de la propia imagen de marca. La vida de estos modelos en el mercado se reduce cada vez más, ya que cada muy pocos años son reintroducidos (o simplemente dejados de fabricar) con nuevas y variadas características.
Esta profusión constante de modelos responde a la progresiva y cada vez más acusada segmentación que está teniendo lugar en los modelos de consumo, en un intento por buscar nuevos productos que entronquen con sectores sociales concretos y diferenciados, abandonando la idea del consumidor global como sujeto receptor del mensaje publicitario. Marcas como OPEL, SEAT, RENAULT, etc., inciden tanto en modelos sofisticados y de altas prestaciones (y elevadas medidas de seguridad, como veremos después) como en modelos de bajo coste y reducido tamaño para un sector juvenil y medio-bajo que, sin embargo, hace del automóvil uno de sus fetiches más impulsivamente consumidos. En este sentido, parece interesante destacar la variedad de nuevos modelos que las marcas automovilísticas (incluyendo casas tan elitistas como Mercedes) están creando específicamente para este sector juvenil(5), cuyo discurso publicitario se apoya ya no en referentes clásicos como potencia y velocidad, sino en aspectos más acordes con la nueva dimensión de este sector social y nuevos valores que, un poco ingenuamente, parecen asociarse al mismo: ecología, hedonismo, alta preparación y capacitación, etc (imagen 2).
Este carácter simbólico que tan evidente se muestra en el consumo del automóvil incide también directamente en la publicidad dirigida a otros sectores sociales, y en especial al que sector que Gramsci denomina los emergentes(6), mediante discursos que hacen referencia a la emulación de las clases y grupos sociales de superior status a través del consumo(imagen 3).
En resumen, la producción de automóviles se puede encuadrar en el conjunto del sistema productivo especializado actual, y sus formas de consumo se hallan englobadas dentro del consumo individualista y corporativizado con el que el sistema capitalista ha intentado dar salida a la crisis del Estado keynesiano y de la sociedad del bienestar, si bien por las propias características simbólicas e identificativas que el consumo del automóvil tiene, esta fragmentación e individualización ha alcanzado una dimensión especial en este campo, observable a través de sus diversos discursos publicitarios.
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